Farmacocinética

Se refiere al camino que recorre una sustancia en el cuerpo: cómo entra, cómo se mueve, cómo se transforma y cómo se elimina. En el caso del cannabis, el THC sigue diferentes rutas dependiendo de la vía de administración.

Etapas principales: 

1. Absorción: cómo entra al cuerpo. 

POR INHALACIÓN 

Cuando el THC se consume por inhalación, ya sea al fumar o vaporizar, se absorbe rápidamente a través de los pulmones. Entra en la sangre casi de inmediato y, en cuestión de segundos, ya puede ser detectado en el plasma. Solo unos pocos minutos después (entre 2 y 10 minutos), el THC llega al cerebro y comienza a producir efectos perceptibles.

La concentración máxima en sangre suele alcanzarse entre 3 y 10 minutos después de fumar, lo que explica la rapidez del "subidón". Sin embargo, la biodisponibilidad (la cantidad de THC que realmente entra en circulación y puede tener efecto) varía bastante, y se estima entre un 10% y un 35%, dependiendo de factores como la técnica de inhalación, la profundidad de las bocanadas y la calidad del producto.

En cuanto a la duración de los efectos, estos suelen mantenerse durante unas 2 a 3 horas, aunque algunas sensaciones pueden prolongarse más en consumidores sensibles o con poca tolerancia.

Las dosis inhaladas pueden variar ampliamente, pero se estima que una calada puede contener entre 0.2 mg y 4.4 mg de THC, según la potencia del cannabis y la forma de consumo.


POR INGESTA ORAL

Cuando el THC se consume en forma de comestibles (como galletas, brownies o gomitas), pasa primero por el sistema digestivo y su absorción es mucho más lenta en comparación con fumar. Después de ser absorbido en el intestino, el THC viaja al hígado, donde es metabolizado y convertido en una sustancia llamada 11-OH-THC, un compuesto más potente y con mayor capacidad para atravesar la barrera del cerebro.

Por esta razón, los efectos de los comestibles pueden tardar entre 30 minutos y 2 horas en aparecer, pero suelen ser más intensos y duraderos. Las concentraciones máximas en sangre se alcanzan entre 30 y 120 minutos después de la ingestión.

La biodisponibilidad oral del THC (es decir, la cantidad que realmente llega al sistema) es bastante baja, entre un 6% y 7%, debido al metabolismo de primer paso en el hígado. Aun así, el efecto total puede ser más fuerte por la transformación del THC en su forma más activa.

La duración de los efectos suele ser de alrededor de 6 horas, con un pico de intensidad entre las 2 y 4 horas posteriores al consumo.

En comestibles comerciales, la dosis más común es de 10 mg de THC por porción, aunque esta puede variar según el producto o la tolerancia del consumidor.

2. Distribución: cómo se mueve en el cuerpo

Una vez que el THC entra en el torrente sanguíneo, aproximadamente el 95% se une a proteínas plasmáticas, especialmente a lipoproteínas. Esto hace que se distribuya primero hacia los órganos más irrigados, como el hígado, los pulmones y el corazón.

Solo cerca del 3% del THC circula libre en el plasma, y es esta fracción la que puede difundirse hacia el sistema nervioso central (SNC). Aun así, solo alrededor del 1% de la cantidad total absorbida logra llegar al cerebro, donde se acumula principalmente en regiones con alta densidad de receptores cannabinoides CB1, como el hipocampo, la amígdala y el cerebelo, zonas relacionadas con la memoria, las emociones y la coordinación.

3. Metabolismo: cómo se transforma

Se refiere al proceso mediante el cual el cuerpo transforma sus compuestos activos para poder usarlos y luego eliminarlos. Este proceso ocurre principalmente en el hígado, y varía dependiendo de la forma en que se consuma el cannabis.

Cuando el THC se inhala, entra rápidamente al torrente sanguíneo a través de los pulmones y luego pasa al hígado, donde es parcialmente metabolizado. En cambio, cuando se ingiere (en forma de comestibles), el THC debe atravesar primero el sistema digestivo y luego el hígado, donde sufre un proceso más intenso llamado metabolismo de primer paso. Durante este proceso, el THC se convierte en un compuesto llamado 11-OH-THC, que es más potente y produce efectos más intensos y duraderos.

El hígado transforma el THC utilizando enzimas, principalmente del grupo CYP450 (como CYP2C9 y CYP3A4). De esta transformación surgen dos metabolitos importantes: el 11-OH-THC, que es activo y psicoactivo, y el THC-COOH, que ya no tiene efecto psicoactivo, pero permanece en el cuerpo por mucho tiempo. 

4. Excreción: cómo sale del cuerpo 

Esta es la última etapa de la farmacocinética. Esta eliminación es lenta y progresiva, especialmente porque el THC es una sustancia lipofílica, lo que significa que se acumula en los tejidos grasos del cuerpo. Desde allí se va liberando poco a poco hacia la sangre, lo que prolonga su permanencia en el organismo, especialmente en consumidores frecuentes.

El THC y sus metabolitos se eliminan principalmente de dos formas: cerca del 65% sale por las heces y aproximadamente un 20% se elimina a través de la orina. Una pequeña parte también se elimina por la saliva, el sudor y otros fluidos corporales. Sin embargo, en los análisis de detección no se busca el THC activo, sino un metabolito inactivo llamado THC-COOH, que puede permanecer en el cuerpo durante mucho más tiempo.

El tiempo que tarda el cuerpo en eliminar completamente el THC depende de varios factores, como la frecuencia de uso, la cantidad consumida, el metabolismo individual y la composición corporal. En personas que consumen cannabis de manera ocasional, el THC puede desaparecer en unos pocos días. Sin embargo, en usuarios frecuentes o crónicos, puede permanecer detectable en el cuerpo por varias semanas.

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